Cuando te conocí, eras de color amarillo. Adónde fueras dejabas tu huella y el Sol se sentía desplazado. Con el tiempo pasaste a ser de color anaranjado y las mandarinas te envidiaban al pasar. Luego verde y el pasto te envolvía en sus millones de brazos.
Me preguntaba cuándo dejarías de cambiar,cuándo elegirías el mejor vestido y te lo tatuarías en la piel.
Un día fuiste azul y mis ojos cafés te vieron cuando caía el atardecer...apenas pude distinguirte...te fuiste en el cielo y jamás volví a verte.
Aún despierto en las noches pensando que seremos del mismo color.
17.12.09
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